(Artículo de opinión ) ¿Ha sido el gobierno estadounidense uno de los mayores traficantes de droga en el mundo durante dos décadas?

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(Artículo de opinión)

¿Ha sido el gobierno estadounidense uno de los mayores traficantes de droga en el mundo durante dos décadas?

Si uno se lee el estudio realizado de título Southeast Asia Opium Survey 2023 por la Regional Office for Southeast Asia and the Pacific (de Naciones Unidas), no queda por más que realizar una reflexión.

¿Cómo es posible que Afganistán, durante 2 décadas de presencia del ejercito estadounidense en el país fuera el mayor productor de opio del mundo y a la llegada de los Talibanes se haya reducido la producción en un 95%?

La llegada de los Talibanes, además de suponer la marcha del ejercito estadounidense de su territorio, supuso la llegada de la prohibición del cultivo de amapola, o sea, del opio. Esto ha motivado la caída a nivel mundial de su producción que ahora obstenta Myanmar como país líder, quién produjo 1.080 toneladas métricas de opio en 2023, la mayor cantidad desde 2001, según el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Pero resulta muy cuiroso el hecho de que anualmente la ONU realice estos rankings de producción ilegal de opio con tanta precisión, donde siempre estaba en cabeza Afganistán y, justamente cuando se va el ejército norteameircano, va y cae la producción.

Uno podría llegar a pensar que el opio que durente dos décadas se ha producido de forma «ilegal» en Afganistán, con el beneplácito del gobierno USA (lo que ha hecho que este país encabezase la producción mundial durante dos décadas), podría deberse a que es este gobierno el encargado incluso de la gestión, transporte y posterior comercialización del opio afgano. Es solo un suponer ya que, de ser verdad, convertiría a los Estados Unidos en uno de los mayores traficantes de droga del mundo, con una fuerza miliar desplegada que sería la encargada del control de la producción, lejos de lo que se afirmaba era una labor de reconstrucción del país.

Todo es un suponer, pero cuando menos es algo que da que pensar.

A esto se le añade el que,si durante 2 décadas Afganistán ha encabezado el ranking de producción de opio en el mundo, ¿a dónde ha ido a parar el dinero que se obtenía con su venta? La renta percápita del ciudadano afgano no ha experimentado una variación sustancial con esos ingresos, con lo cual debería de investigarse a donde han ido a parar, más cuando hablamos que son cifras dadas por una oficina oficial de la ONU, lo cual presupone cierta vercidad.

Si el dinero acaba en paraisos fiscales, en algún estado de los USA, en la city de Londrés o en algún banco centroeuropeo, ahí parece que da igual que sea procedente de la venta de una producción ilegal de opio.

Como última reflexión, está el hecho de que se justifique la presencia de tropas militares en un país extranjero para «instaurar» un régimen con valores democráticos y resulta que, durante esa presencia, lo que se ha conseguido es que ese país fuera más de 20 años el mayor productor de opio del mundo. Digo yo, que si esto es así, y la ONU lo señala, ¿las tropas norteamericanas no veían los campos de amapola y, si los veían, por qué no acabaron con ellos?

 

Pedro Guerra
Consultor de Comunicación y Empresas

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